El trabajo del intérprete

En mi publicación previa sobre “El trabajo del traductor”, mencioné una de las diferencias principales existentes entre traductor e intérprete. Pero hasta entonces, me estaba enfocando principalmente en la traducción. Luego de embarcarme en estudios de interpretación y pasar por una serie de experiencias interesantes, hoy puedo ofrecer una visión más amplia a cerca de ese campo.

En primer lugar, uno de los puntos que se destaca cuando estudiamos interpretación es el hecho de ser sumamente objetivos y de solo reproducir el mensaje que expresan los hablantes en el momento del diálogo. ¡Algo obvio! diría la mayoría…Pero deja de ser obvio si el cliente no tiene en claro el rol del intérprete y si realmente quiere a alguien que sólo trabaje de vocero, o más bien si necesita que esa persona, que tiene conocimiento de dos culturas diferentes, funcione de intermediario para resolver algún tipo de problema.
Es entonces cuando la satisfacción del cliente depende de la flexibilidad del intérprete. Y la flexibilidad del intérprete consiste en realizar un trabajo profesional que cumpla con los requisitos de los clientes, las normas éticas de la interpretación y la esencia de los mensajes transmitidos.

Supongamos que el cliente es un grupo de turistas españoles que visitan Londres y quieren resolver un problema con una línea aérea así como también reclamar un reembolso. El intérprete recibe información sobre la causa del problema y la solución que busca el cliente, pero en el momento de presentarse para interpretar (traducir lo que dicen los hablantes en el momento del diálogo), las personas del grupo de turistas españoles le dan un teléfono celular para que el intérprete llame a atención al cliente, haga el reclamo y exija una solución. El intérprete deberá explicar que la naturaleza de su rol no consiste en realizar ese tipo de intermediación, pero a la vez, podrá tomar la decisión de flexibilizarse para cumplir con lo solicitado o de rechazar el trabajo.

¿Por cuál opción se inclinarían ustedes?

 1. De intérprete a camaleón: El cliente siempre tiene la razón… Ojo, la flexibilidad es a menudo un requerimiento necesario pero los principios éticos de la profesión deben mantenerse intactos.

  2. Intérprete de pies a cabeza: El cliente lo toma o lo deja… aprende a respetar la profesión, tal como se describe en los libros de estudio.

Me interesaría conocer experiencias de otros intérpretes y saber si con mayor frecuencia son camaleones o intérpretes de pies a cabeza.

¡Gracias… espero sus comentarios!

Anuncios

Los treinta y tres

¿Porqué los 33?… En estos momentos la mayoría de las personas a nivel internacional asocian el número 33 con el momento histórico que se vivió el pasado 13 de octubre cuando los 33 mineros que habían quedado atrapados bajo 700 metros de roca fueron rescatados en Chile. Y justamente es ése el evento sobre el que voy a hablar aquí, aunque el título del blog refleje también mi edad, pero eso no tiene nada de interesante.  En realidad, muchos ya están enterados del desenlace de la historia del 13 de octubre y de cómo ocurrieron los eventos desde que los mineros quedaron atrapados. Primero, quisiera aclarar que mi objetivo no es hacer un informe periodístico de la situación, sino sólo contarles cuál fue mi experiencia personal y profesional durante el rescate de los 33. Como todos los días, el 13 de octubre inicié mi jornada laboral concentrándome más en las traducciones que tenía por realizar que en lo que estaba ocurriendo en el mundo, cuando, inesperadamente, recibí un llamado que me sorprendió, ya que se trataba de algo que tenía repercución internacional…Me contactaron de una cadena televisiva internacional para que fuera al canal a traducir la transmisión en vivo proveniente de Chile del rescate de los mineros. Por la tarde fui al estudio del canal. En el departamento de noticias donde me tocó trabajar había aproximadamente 30 pantallas gigantes con todo tipo de programación y cientos de personas trabajando en frente de sus PC, y ahí estaba yo pensando que Mineros de chilenunca me hubiera imaginado estar en ese lugar codo a codo con dos de los periodistas del noticiero de la noche . Cuando me senté para empezar a traducir las conversaciones que se escuchaban en la mina, comencé a reflexionar sobre el milagro, la emoción y hermandad que se estaban viviendo en Chile. Al presenciar el rescate de Carlos Mamani, el primero que vi en vivo y en directo, se me llenaron los ojos de lágrimas y solo pensé en agradecer a Dios por lo que estaba sucediendo. Entonces la emoción de ver con vida y buena salud a esos 33 hombres que vivieron una pesadilla de 69 días era el sentimiento que me invadía en ese momento y el resto de la experiencia pasó a otro plano…Me di cuenta de lo mucho que estaba disfrutando de mi trabajo… que en realidad no era “trabajo” en ese momento, sino una vocación que cumplía con ganas y dedicación. Las palabras fluían de un idioma al otro mientras escuchaba los diálogos o comunicados de prensa. Después me transfirieron a un estudio donde grabaron mi voz para hacer el doblaje de una señora de Chile durante una corta entrevista que iba a ser televisada 5 minutos después. Luego, me comuniqué con el Palacio de la moneda para solicitar una entrevista presidencial. El hecho de haber sido partícipe, aunque indirectamente, de un evento internacional que conmovió a millones de personas es algo que no voy a olvidar  y por eso decidí contar mi experiencia para dejarla archivada en este blog.

Moraleja:

Parece que a veces todos necesitamos presenciar esas situaciones límites para darnos cuenta de lo importante que es disfrutar de la vida… y disfrutar de la vida implica disfrutar de las pequeñas cosas que hacemos a diario, de nuestro trabajo, de nuestras relaciones con los demás, de nuestra salud y de la naturaleza…Siendo testigos de los 33 héroes chilenos, podemos hacernos protagonistas de la razón de nuestras vidas. Si todos estuviéramos agradecidos a Dios por no dejarnos atrapados en una mina, quizá aprenderíamos a disfrutar más de la grandiosa simpleza que nos rodea.

El trabajo de traductor

Puente de la torre de LondresHola. Mi nombre es Jaquelina y quiero contarles un poco acerca de mi profesión.

Soy traductora independiente de inglés y castellano  y profesora de lengua inglesa. Cursé mis estudios en Argentina y en el Reino Unido, y vivo en Londres desde el año 2004.

Antes de comenzar mi carrera universitaria, me imaginaba trabajando para la ONU o acompañando a un presidente a conferencias en sus viajes por el exterior. En realidad no tenía bien claro la diferencia entre traducción e interpretación, ya que la traducción es por escrito y la interpretación es oral, y, ahora me doy cuenta de que me imaginaba trabajando de intérprete más que de traductora.

Sin embargo, durante mis estudios, comencé a descubrir fases apasionantes del campo de la traducción… Me di cuenta de que para traducir tenía que aprender muchísimo sobre campos o especialidades que quizá antes no despertaban mi curiosidad. Una carta de negocios, una publicación médica, el manual de instrucciones de maquinarias, la licencia para utilizar un software o un contrato de  empleo: todos estos documentos implican una investigación exhaustiva de la terminología y contexto de origen y destino del texto final.  Por eso al recibir un documento para traducir, tengo que analizarlo en detalle, y muchas veces necesito hacerle preguntas al cliente sobre el origen del documento, la intención, el lugar donde se publicará, a qué clase de lectores está destinado, etc.  Un aspecto fascinante de la traducción es que no se limita al conocimiento de idiomas. Los idiomas son solo el instrumento con el que transmitimos conocimiento en diversos campos específicos…Por eso al traducir, también aprendo mucho sobre otras especialidades y solicito el asesoramiento de expertos en medicina, contabilidad, informática, leyes, etc. para corroborar que la forma en que expreso ciertos conceptos sea la adecuada en el idioma meta.

Al igual que en otros ámbitos, la informática ha tenido gran influencia para los traductores. Nos ha beneficiado mucho ya que ahora los documentos son electrónicos en la mayoría de los casos, así como también los diccionarios y ahorramos mucho tiempo (y lugar) al realizar nuestro trabajo. Internet nos abrió un sin número de posibilidades ya que estamos en contacto con empresas de todo el mundo mientras trabajamos desde casa. También tenemos que usar memorias de traducción y nuevos programas para adaptarnos a las exigencias del mercado. Como en todas las profesiones, tenemos que estar capacitándonos constantemente si queremos ofrecer la calidad que nuestros clientes buscan.

Algunos traductores trabajan como empleados contratados para empresas internacionales, organismos intergubernamentales, o agencias de traducción. La mayoría, como en mi caso, trabajamos independientemente. Al no estar en relación de dependencia tenemos libertad para organizar nuestros horarios y las condiciones o métodos de pago para cada cliente. Las agencias de traducción suelen imponer las condiciones en muchos casos, pero depende de cada traductor si está dispuesto a aceptar o no lo que se le ofrece.

En resumen, mi trabajo sin Internet casi que no sería posible… el trabajo de traductor implica investigación, capacitación y conocimiento de culturas, campos específicos del conocimiento y de idiomas. Los idiomas son el instrumento para transmitir el conocimiento. Los traductores facilitamos la comunicación, pero no somos diccionarios bilingües. La traducción es el proceso de reproducir en forma escrita el texto de un idioma origen a otro idioma meta que generalmente es la lengua nativa del traductor. Cuanto menos se note que el texto ha sido traducido, mejor será la calidad de la traducción.

En otra publicación seguiré contándoles sobre mi profesión, experiencia y otras curiosidades que quizás les resulten interesantes.

Espero sus comentarios y que nos contactemos a través de twitter, linkedin o facebook.

Saludos,

Jaquelina