El trabajo del intérprete

En mi publicación previa sobre “El trabajo del traductor”, mencioné una de las diferencias principales existentes entre traductor e intérprete. Pero hasta entonces, me estaba enfocando principalmente en la traducción. Luego de embarcarme en estudios de interpretación y pasar por una serie de experiencias interesantes, hoy puedo ofrecer una visión más amplia a cerca de ese campo.

En primer lugar, uno de los puntos que se destaca cuando estudiamos interpretación es el hecho de ser sumamente objetivos y de solo reproducir el mensaje que expresan los hablantes en el momento del diálogo. ¡Algo obvio! diría la mayoría…Pero deja de ser obvio si el cliente no tiene en claro el rol del intérprete y si realmente quiere a alguien que sólo trabaje de vocero, o más bien si necesita que esa persona, que tiene conocimiento de dos culturas diferentes, funcione de intermediario para resolver algún tipo de problema.
Es entonces cuando la satisfacción del cliente depende de la flexibilidad del intérprete. Y la flexibilidad del intérprete consiste en realizar un trabajo profesional que cumpla con los requisitos de los clientes, las normas éticas de la interpretación y la esencia de los mensajes transmitidos.

Supongamos que el cliente es un grupo de turistas españoles que visitan Londres y quieren resolver un problema con una línea aérea así como también reclamar un reembolso. El intérprete recibe información sobre la causa del problema y la solución que busca el cliente, pero en el momento de presentarse para interpretar (traducir lo que dicen los hablantes en el momento del diálogo), las personas del grupo de turistas españoles le dan un teléfono celular para que el intérprete llame a atención al cliente, haga el reclamo y exija una solución. El intérprete deberá explicar que la naturaleza de su rol no consiste en realizar ese tipo de intermediación, pero a la vez, podrá tomar la decisión de flexibilizarse para cumplir con lo solicitado o de rechazar el trabajo.

¿Por cuál opción se inclinarían ustedes?

 1. De intérprete a camaleón: El cliente siempre tiene la razón… Ojo, la flexibilidad es a menudo un requerimiento necesario pero los principios éticos de la profesión deben mantenerse intactos.

  2. Intérprete de pies a cabeza: El cliente lo toma o lo deja… aprende a respetar la profesión, tal como se describe en los libros de estudio.

Me interesaría conocer experiencias de otros intérpretes y saber si con mayor frecuencia son camaleones o intérpretes de pies a cabeza.

¡Gracias… espero sus comentarios!

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